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Arte, Hip Hop y Rebeldía

Autor: 
eliana.osorio

                                                                                                         ¿Qué significa ser hooper en Colombia?

Por: Luisa Montero

Oficina de Comunicaciones – Idartes.

En un país en el que las injusticias hacen parte del día a día, el Hip Hop es todo un mundo en el que la rebeldía, la confrontación, la protesta y la ironía son protagonistas. Ser hooper en Colombia significa hacer parte de un movimiento en el que la voz de aquellos que han sido silenciados puede volver a escucharse.

En Colombia, como en el Bronx neoyorquino donde nació, el Hip Hop es el resultado de las diásporas, de los desarraigos, de las miserias que han dejado en distintas generaciones los desajustes de una sociedad poco incluyente, violenta y cruel, pero ante todo es una voz de alerta y de esperanza; porque el Hooper es aquel que no tiene miedo de ponerle ritmo y rima a las verdades que acompañan su vida y que determinan el país que le tocó vivir.

El Hip Hop es un movimiento artístico compuesto de diversas expresiones como el rap, el breaking, el “DJing” y el grafiti que nació en los barrios de Harlem y del sur del Bronx donde jóvenes afroamericanos y latinos le dieron forma a su necesidad de expresión a comienzos de la década de los setenta.

El Hip Hop está entonces marcado por el entorno en el que nació y que ha encontrado adeptos, a partir de entonces, en todo el mundo; el entorno de la pobreza y la subsecuente violencia que suele acompañarla. La expresión reaccionaria que toma forma artística reflejó entonces, y sigue haciéndolo hasta hoy, las desigualdades y penurias de los grupos sociales que se sienten aislados y decepcionados o al menos diferentes.

Colombia no es la excepción, en nuestro país diversos grupos le han puesto letra y ritmo a todo aquello que quieren decir y han encontrado para ello un gran escenario en el Festival Hip Hop al Parque, organizado por el Idartes, y que celebra este año su mayoría de edad.

Si usted es un espectador distraído puede llevarse muchas sorpresas porque el movimiento Hip Hop en Colombia tiene, como todo movimiento artístico y social, muchas aristas. Y aquellos que creen que la definición de Hooper pasa y se queda en la proyección de su imagen o sus tatuajes, está sin duda equivocado.

Ser Hooper implica, para empezar, el gusto por la expresión artística en sí, por la confrontación y la protesta que representa y que expresa en las letras de rap, en los grafitis y en la danza todo lo que otros géneros ignoran. La desigualdad social, la violencia, la guerra, la pobreza, la falta de oportunidades, la angustia de tener que ser en un mundo que presenta pocas alternativas y que está signado por la intolerancia y la discriminación

Un hooper puede ser, entonces, un individuo con trenzas pegadas al cráneo, rastas, chivera, tatuajes o ropa ancha o uno de pelo corto y apariencia convencional que seguramente tiene una forma particular de saludar con choque de palmas y puños y que muy probablemente no está conforme con lo que ocurre ni en su casa, ni en su ciudad, ni en su país.

O puede ser sencillamente un joven de 23 años, como Cristian Estrada, que avanza en la creación de su empresa y que habla con propiedad de portafolios y protocolos mientra luce y se mueve como todo un hooper.

O como Nathan DiazOliveria Zambrano un profesional y un “habitante urbano” como él mismo se define, que sabe que “el rap no es droga, el rap no es violencia, el rap es un estilo de vida y no simplemente una moda porque la moda es pasajera”. Nathan hace parte de la mesa de comunicaciones de Hip Hop al Parque este año y tiene claro que es muy importante educar a las generaciones por venir, para que sepan que “son sus acciones las que los definen como personas”.

“Hay que mejorar mucho, hay que generar una conciencia, llevar un mensaje de que hay que comportarse, tener identidad y ser tolerante” señala y destaca que muchos ya no se identifican con la ropa y que más de uno ha perdido la identidad por la discriminación porque “si la gente ve que todos consumen marihuana y son vagos, nos culpan a todos, pero son las minorías las que generan esa impresión, la gente ve a un rapero y se asusta”.

Para Iván Otero, en cambio, “el Hip Hop ha sido una cosa interna, una relación con dos cosas muy importantes que son la calle y la rebeldía”; para él ser hooper en Bogotá es un ejercicio antisistema, que rechaza las reglas por naturaleza. “El rap es tan sencillo, la gente lo critica por su sencillez, pero esa es su gran belleza” dice Iván y hace un llamado a la tolerancia porque “muchos creen que hablar mal, salir con un machete representa a la cultura callejera y están muy equivocados”.

Un hooper nacional es un ser que necesita expresarse, que busca en los ritmos y en la letras revolucionarias, contestatarias e irreverentes la forma de gritarle al mundo que no está conforme, pero también es un individuo capaz de apropiarse de toda esa inconformidad para construir, para crear, para crecer y para ser libre.